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 LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas

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Dariusssssss
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MensajeTema: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   30/6/2011, 00:37

Decidido: Me pongo las pilas e inicio un tema hasta el final, algo que hasta ahora nunca pude hacer. Les voy a compartir la historia, a muy grandes rasgos, de la Dinastía Grimaldi. Pero la voy a contar de una forma muy 2.0. Es decir, alternando enlaces de interés, comentarios de libros o revistas en cuadritos, y fotos... asi no se hace tan engorrosa y larga la lectura. Y si a alguien le interesa, puede seguir leyendo en los enlaces... Sillón, manta, pochoclo, y que lo disfrunten


Última edición por Dariusssssss el 30/6/2011, 01:02, editado 2 veces
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Dariusssssss
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MensajeTema: Re: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   30/6/2011, 00:43

LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas



Sin duda, ninguna familia ha hecho correr tanta tinta y ha llenado tantas páginas de la Prensa mundial como los Grimaldi, la vieja dinastía de sangre genovesa y espíritu pirata que lleva controlando los destinos del pequeño país monegasco desde hace más de 700 años.

En las últimas décadas la palabra Mónaco ha estado ligada a su impresionante y elitista casino, a la hermosa actriz hollywoodiense Grace Kelly, y a su familia, la dinastía Grimaldi. Pero son pocos los que conocen que a dicha familia parece perseguirles una extraña maldición que nace en plena Edad Media, y parece que continúa todavía hoy.

La dinastía de los Grimaldi ha sido siempre rica y desgraciada. Para procurarse el dinero, sus miembros se han dedicado a la actividad más productiva en cada momento de su historia: la guerra, la piratería, y finalmente los negocios y el turismo.

Para asegurarse el infortunio, han contado con su propio carácter y con el de sus consortes, y cuando eso no ha bastado intervenía la muerte. Se dice que Mónaco es un país de luz para los personajes tenebrosos, como escribió Somerset Maugham. Los Grimaldi, entre la opereta y la tragedia, han conseguido, sin embargo, perpetuarse sobre una pequeña roca mediterránea con notable éxito.

Árbol genealógico de la Casa Principesca:




De piratas a príncipes



El acta fundacional de la familia reinante remonta al medioevo, y hay que encontrarlo en los Canella, un clan genovés enriquecido con el comercio marítimo. Este linaje se inició con Otto Canella, cónsul de Génova en 1133. Su hijo Grimaldo, también cónsul, dio nombre a la dinastía monegasca, y sus innumerables descendientes condujeron expediciones marítimas en el mar Mediterráneo, mar Negro, e incluso en el mar del Norte, y pasaron pronto a ser una de las familias más poderosas de la ciudad de Génova. Uno de sus ellos, Oberto, cambió su apellido por el de Grimaldi, en 1252.

Su tataranieto, Francisco Grimaldi, al que llamaban “el Malicioso” (“Malizia”), formaba parte de los partidarios del emperador germánico frente a los partidarios del Papa y, tras una derrota, huía por mar de los genoveses. Llegó así a lo que hoy se conoce como Mónaco, peñón inexpugnable, por entonces, de la familia Spínola…





Última edición por Dariusssssss el 30/6/2011, 01:00, editado 2 veces
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Dariusssssss
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MensajeTema: Re: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   30/6/2011, 00:48

Historia antigua
En 1162, bajo reserva de pleitesía, el emperador Federico I "Barbaroja" reconoce a la República de Génova la dominación de las costas Ligurias, desde Porto Venere hasta Mónaco.

El 30 de mayo de 1191, el emperador Enrique IV, concede el derecho a fortificar la roca de Mónaco, su puerto y tierras adyacentes para defender la cristiandad de los Sarracenos. Quedaba por adquirir la propiedad privada del terreno a los cónsules de Peille y a los monjes de la abadía de Saint-Pons, cosa hecha en 1197.

Sin embargo, pasarían 18 años más hasta que se iniciase la edificación de lo que se convertiría, después de muchas transformaciones y ampliaciones, en la residencia majestuosa de los Príncipes de Mónaco.

El 10 de junio de 1215, bajo la batuta del cónsul Fulco del Castello, los genoveses proceden a poner la primera piedra de la fortaleza primitiva dotada de 4 torres cuadradas y macizas, unidas entre sí por murallas de ocho metros de altura, y que delimitan aún hoy día el perímetro casi triangular del Palacio Principesco.

Rápidamente, ese dispositivo sería reforzado por murallas y torres que abarcarían la totalidad del promontorio rocoso de Mónaco, y añadiéndose una segunda fortaleza -hoy desaparecida- que defendía la entrada al puerto.

Francesco Grimaldi (Fracesco il Malizia "el malicioso") fue el líder de los Güelfos que capturó la Roca de Mónaco en la noche del 8 de enero de 1297. El era el hijo de Guglielmo Grimaldi y de Giacoba.

Disfrazado como un monje Franciscano, Francisco fue saludado a las puertas del Palacio del Príncipe de Mónaco, sólo entonces asaltaron el castillo con su primo Rainiero I de Mónaco, Señor de Cagnes, y un grupo de hombres detrás de ellos.

El evento es conmemorado en el Escudo de armas de Mónaco, donde los partidarios son dos monjes armados con espadas. Él retuvo la ciudadela de Mónaco 4 años y finalmente fue expulsado.

Casado en 1295 con Aurelia del Carretto, el matrimonio no tuvo hijos. Después de su muerte, en 1309, él fue sucedido por su primo (e hijastro), Rainierio I de Mónaco, Señor de Cagnes.

Los descendientes de su primo, la dinastía Grimaldi permanece gobernando hoy Mónaco, con Alberto II, cabeza de la Dinastía Grimaldi.
Fuente: Wikipedia

Lo que sigue parece inverosímil, el buen comienzo de una película de acción, pero es verdad. En la tormentosa noche del 8 de enero de 1297, disfrazado de monje franciscano, pidió refugio en la pequeña fortaleza enemiga de Mónaco, en lo alto de Le Rocher (“la Roca”).

Una vez adentro, sacó un puñal, les cortó el cuello a unos guardias y abrió las puertas a sus hombres armados. Así, se apoderaron de la plaza en nombre de Su Santidad el Papa. Como testimonio de aquella hazaña, dos monjes que blanden una espada forman parte del blasón de la familia:

En homenaje a Malizia, el Principado erigió en la plaza del palacio una estatua en la que se lo interpreta misterioso, vestido con la túnica franciscana






Última edición por Dariusssssss el 30/6/2011, 01:01, editado 3 veces
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Dariusssssss
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MensajeTema: Re: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   30/6/2011, 00:50

El exterminio de la reducida guarnición genovesa fue el primer contrato de propiedad: los Grimaldi se aferraron desde entonces al pequeño territorio, y aunque les expulsaron cuatro años después, siguieron rondando el lugar y lo volvieron a comprar en 1338, esta vez con dinero obtenido de la piratería.

Los orígenes tan cercanos a la piratería de la Casa Grimaldi siempre han pesado entre las casas reales europeas. Se les mira un poco por encima del hombro, aunque nadie lo admita en público. O casi nadie, porque la Princesa Michael de Kent, prima política de la Reina de Inglaterra y una de las deslenguadas oficiales del Reino Unido, describió una vez Mónaco como «un principado de pacotilla» y despreció a Carolina por ser «hija de una estrella de cine, por amor de Dios».


Para la periodista y escritora española María Eugenia Yagüe, autora del libro “Los Grimaldi”, esta familia “es muy particular, diferente y singular. No se parece en nada a ninguna otra familia real o principesca”. Yagüe ha profundizado en la historia de esta familia que ha dirigido durante más de setecientos años al país más pequeño del mundo, de apenas dos kilómetros cuadrados, después del Vaticano. “No falta de nada”, explica.

La autora reconoce que esta familia ha pasado inadvertida durante mucho tiempo aunque aporta datos curiosos de algunos de los antepasados de Rainiero, padre del actual príncipe Alberto II. Según la especialista Rainiero era nieto de una cabaretera que posaba desnuda para un fotógrafo y bisnieto de una lavandera de Constantina, ciudad del interior de Argelia.

Datos que no se han podido ocultar pero que no aparecen en la genealogía oficial de los Grimaldi, según Yagüe, que establece un antes y un después en la historia de esta familia en la multitudinaria boda de Rainiero y la actriz estadounidense Grace Kelly, el 19 de abril de 1956.

“Rainiero se casa con una estrella de Hollywood en su mayor apogeo, con una mujer bellísima y en lo mejor de su carrera. Grace aporta atención mediática, dinero, turismo y unas relaciones internacionales que Rainiero no había conseguido siendo príncipe. Lo más florido de Hollywood viene a Mónaco y le da una dinámica social que antes no tenía”, comenta la experta.

La autora de “Los Grimaldi” recuerda la anécdota de la madre de Grace Kelly, “que creyó que su futuro yerno era el rey de Marruecos”. Esta boda “envolvió al país en un halo de leyenda. Aunque no siempre de color de rosa. El Mónaco de los últimos Grimaldi merece figurar en un apasionante guión digno de una tragicomedia: bodas y divorcios sonados, accidentes brutales, tragedias, estafas, guerras de familias. A los Grimaldi les ha pasado de todo, son una fuente incesante de emociones”, recuerda en su libro Yagüe.


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Dariusssssss
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MensajeTema: Re: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   30/6/2011, 00:57

Antes de seguir, conozcamos un poco el Palacio Grimaldi, sede de la dinastía desde entonces…









El patio principal

El patio de honor de palacio, mítica explanada donde se celebrará la boda religiosa, siempre ha ocupado un lugar especial en los corazones de los monegascos, ya que tradicionalmente ha sido escenario de grandes acontecimientos como la adhesión al trono de los príncipes de Mónaco o la presentación de los hijos de los soberanos.

El patio puede considerarse la antigua parte central de la fortaleza allá por el siglo XIII. Su actual apariencia arquitectónica data del reinado de Honoré II, pero fue su sucesor, el príncipe Luis I, quien decidió abrir la monumental entrada en la fachada principal, que está frente a la plaza y la vieja ciudad. Durante las renovaciones de palacio ordenadas por el príncipe Raniero III, el patio principal se pavimentó con tres millones de guijarros blancos y de color que forman enormes formas geométricas.

Frente a la escalera del patio principal, los frescos atribuidos a Luca Cambiaso (1527-1585) que representan El triunfo de Baco y Las divinidades del mar adornan la fachada. Otros frescos decoran la elegante galería de Hércules: en el arco de biseles están representados el nacimiento, la obra y la muerte del héroe mitológico, pintados por Orazio dei Ferrari (1605-1657), creador también de los decorados diseñados para el ballet llevados a cabo en la corte del príncipe Honoré II; entre las puertas y ventanas aparecen personajes mitológicos (Antíope, Semíramis, Sphiron, Artemís…) inspirados por grabados realizados con el estilo de Claude Vignon (1593-1670).

A mediados del siglo XVI, bajo las losas del patio principal se colocó un enorme tanque de medición de 1.500 metros cúbicos de agua de lluvia recogida. Este sistema fue diseñado para abastecer al palacio y a la ciudad con el agua durante casi un año en caso de sitio.

En 1960, el príncipe soberano abrió el patio principal a la prestigiosa Orquesta de la Ópera Nacional (renombrada Orquesta Filarmónica de Montecarlo en 1980) dotándola de prestigio y proyección internacional. Desde esta fecha, la tradición ha sido celebrar en el patio conciertos de música clásica y recitales, con los mejores solistas y maestros del mundo, durante la temporada de verano.



La escalinata del patio principal



Esta espectacular escalera en forma de herradura, inspirada en el castillo de Fontainebleau y que conduce a la galería de Hércules, se encuentra en el centro del patio principal. Construida bajo el reinado de Luis I, ahijado del rey Luis XIV, cada uno de los treinta peldaños fue tallado en el mismo bloque de mármol de Carrara. Mosaicos venecianos con forma de rosa forman el mosaico ornamental de los escalones de la entrada, mientras que los pasamanos están adornados con esferas de mármol Portor.



La capilla de San Juan Bautista

La capilla de palacio, una de las seis parroquias que conforman la arquidiócesis de Mónaco, fue construida en el siglo XVII bajo el reinado de Honoré II (1597-1662) en el extremo del patio principal, como reemplazo del antiguo oratorio localizado en el ala de palacio que mira al distrito de La Condomina. Toma su nombre del profeta que anunció la llegada de Jesucristo y quien le bautizó.

El 15 de octubre de 1656, el obispo de Niza consagró la capilla. Tras ser dañada durante la Revolución francesa, fue restaurada bajo los reinados de los príncipes Florestan I (1785-1856) y Carlos III (1818-1889).

Éste último añadió frescos de Jacob Froschle y Deschler d' Asburgo a los muros externos que representan a la patrona del Principado, Santa Devota, y legendarios eventos de la historia de Mónaco. Al interior le otorgó un estilo barroco el pintor italiano y ceramista Ernesto Sprega (1829-1911), responsable también del techo del Salón de Espejos y los arcos del comedor del palacio.

La vidriera que muestra El juicio de Santa Devota fue creada por Nicolas Lorin, maestro vidriero de Chartres. Una nave de bellas proporciones y La Madonna y el Niño pintado por el maestro de Narradi (hacia 1500) se incluyen entre los trabajos preservados aquí.

La capilla, adornada con un altar mayor de mármoles preciosos, se utiliza exclusivamente para ceremonias religiosas privadas.

La galería de Hércules



Dominando el patio principal, esta galería de estilo italiano diseñada por el arquitecto milanés Dominico Gallo en el siglo XVI se sitúa junto a los Grandes Apartamentos. Está decorada con frescos que representan personajes mitológicos, incluido uno con el famoso héroe que le da nombre, realizados por el artista genovés Orazio Ferrari, que logró dotar al palacio de un magnífico estilo renacentista italiano.

Los murales experimentaron varios cambios bajo las órdenes del príncipe Raniero III, que solicitó a Pier Francesco Mazzucchelli e "Il Morazzone" cuatro frescos que representasen personajes mitológicos o legendarios.

La puerta central de la galería conduce a la Sala del Trono y a los Grandes Apartamentos. Es desde esta galería desde la cual el soberano se presenta ante todos los monegascos concentrados en el patio principal en eventos importantes, tales como las adhesiones al trono o las presentaciones de una futura princesa o hijos del soberano.[/i]


Más información en:
La Dinastía Grimaldi, según Wikipedia
Historia del Palacio Grimaldi
Página oficial de la Familia Principesca
Mónaco, historia de piratas (BBC Mundo)
Mónaco, el Estado de los Grimaldi (Diario El Mundo)
Mónaco, un pequeño gran paraíso fiscal (Diario El Mundo)
Una perla en el Principado (Diario El Mundo)
Los Grimaldi o cómo sacarle provecho a una Roca (Diario ABC)

CONTINUARÁ…
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Dariusssssss
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MensajeTema: Re: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   4/7/2011, 22:12

A consecuencia de varios siglos de matrimonios con mujeres francesas e italianas, la familia italiana de los Grimaldi llegó a ser predominantemente francesa, lo mismo que le ocurrió a Mónaco en lo político y lo cultural, y en el idioma. El poder y la fortuna de los príncipes fueron en aumento a causa de su talento para la intriga política, para los matrimonios juiciosos y, en caso necesario, para el engaño o el asesinato.

El emplazamiento inmejorable de la Roca les permitió seguir ejerciendo como piratas durante siglos. Y un error de la administración española les permitió llamarse príncipes desde 1615: el alto funcionario imperial que ejercía por entonces la tutela sobre Mónaco firmó un documento sin darse cuenta en que el gobernante Grimaldi del momento, Honorato II, se había tomado la modestia de llamarse a sí mismo “príncipe reinante”.



Nace la maldición

Los Grimaldi habían conseguido hacer del nido de piratas un principado, pero la realidad era la que era: un fuerte, tres callejuelas, una población de la peor calaña y un aburrimiento mortal entre rapiña y rapiña. El único entretenimiento social era la práctica del juego antecesor de la ruleta. Se impuso el modus vivendi que ha perdurado hasta hoy: los Grimaldi trabajan en Mónaco, pero viven en Francia.

Sin embargo, el disfrutar de vidas serenas y felices no era ni podía ser nunca el destino de un Grimaldi. En la bruma de los siglos, las voces agoreras de las brujas del Mediterráneo repetían a coro “la maldición de Mónaco”. Los descendientes del audaz navegante genovés estaban condenados a no gozar nunca de los placeres de la felicidad. Algunos dicen una gitana que fue violada por el señor Rainiero I lanzó sobre él la maldición de que ninguno de sus descendientes sería feliz.

La primera víctima de la maldición, fue Rainiero I, que una noche apareció misteriosamente despedazado a los pies de las murallas, sin que se supiera si había caído o alguien lo había empujado. Aquella primera muerte sucedió en marzo del año 1300. Justamente en el mismo mes, pero veinte años más tarde, su sucesor Rainiero II murió envenenado, sin que no se supiera a ciencia cierta quién era el culpable.


Rainiero II

Dos décadas después, en tierras francesas se combatía a muerte entre diferentes ejércitos que participan en la Guerra de los Cien Años, y los monegascos no fueron ajenos a los acontecimientos; Carlos Grimaldi, personaje valeroso y bien considerado por sus tropas, fue asesinado por algunos de sus propios hombres cuando se dirigían a la batalla de Crezzy (1347).

En 1407 ocupó el trono Juan I, un Grimaldi mujeriego y amigo de fiestas y cacerías, y es en una de ellas concretamente que uno de sus compañeros de placeres cinegéticos, lo confundió por culpa de la niebla con un venado y lo atravesó con una jabalina.

El siglo XVI empezó con constantes guerras entre españoles, genoveses y franceses, pero en Mónaco Juan II quiso mantenerse al margen de las confrontaciones militares y dar un respiro a su pequeño país.



Una noche de 1505, sin embargo, mientra cenaba, su hermano, el príncipe Luciano, lo asesinó para arrebatarle la Corona.

Curiosamente poco antes, la abuela de la princesa viuda, que ejercía la brujería y la videncia, había advertido a su nieta de la maldición real. El príncipe fraticida había de pobrar su propia medicina, pues dos años más tarde, cuando su sobrino Bartolomé Doria, lo asesinó por la espalda. El doble crimen escandalizó a los cielos, y el estigma de la desdicha descendió sobre un rayo sobre la dinastía.


El Príncipe Luciano, o Lucien

Durante el siglo XVII no mermarían las desgracias. El príncipe Hércules II murió cuando a uno de los miembros de su guardia personal se le disparó accidentalmente el mosquetón en palacio. Años más tarde, dos jovencitos de la familia murieron a muy tierna edad, una niña ahogada accidentalmente con una cinta de raso que se le había envuelto en el cuello, y uno de los jóvenes príncipes, pocos años más tarde, ahogado en un estanque.




Los Grimaldi, el glamour y el drama (Excelsior.com)
La "maldición" de los Grimaldi, una dinastía condenada a la infelicidad (Perfil.com)
Mónaco espera que Alberto II y su novia conjuren la mala suerte de los Grimaldi (AFP)


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Dariusssssss
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MensajeTema: Re: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   4/7/2011, 22:31

Coronas y cornamentas

Catalina-Carlota de Gramont

Bajo la protección francesa, Mónaco ha vivido siempre mucho mejor que con el resto de sus vecinos europeos. A los tres años de celebrarse la boda de Luis Grimaldi y Catalina-Carlota de Gramont, el rey francés Luis XIV, prendado de los encantos de Carlota, y al parecer correspondido por ella, autorizó a los futuros soberanos de la Roca a que acuñaran su propia moneda.

La hermosa Catalina-Carlota hubiera querido casarse con el apuesto hijo del conde de Lauzun, futuro duque de Puyguilhem y primo suyo, de la cual estaba absolutamente enamorada, pero accedió a casarse con Grimaldi a pedido del rey francés y por puras razones diplomáticas.

Los tres primeros años de dicho matrimonio transcurrieron en París, donde Catalina-Carlota era dama de María Enriqueta de Inglaterra, cuñada del rey de Francia. En realidad, permanecía en la capital francesa para no separarse de su primo.

El rey empezó a fijarse especialmente en Madame de Mónaco y esta muy ambiciosa, empezó a tener citas secretas con el rey. Pero no se conformaba con esto, sino que albergó siempre el deseo de desbancar a Madame de la Vallière y ser ella la amante “oficial” del rey. Aprovechó el momento apasionado del monarca para solicitar para su esposo el título y rango de príncipe, y Luis XIV no rehusó su petición.

Tardó, eso sí, veinte años en cumplir su promesa y el título fue otorgado al hijo de Catalina-Carlota con motivo de su enlace con María de Lorena-Armagnac. A partir de ese otorgamiento los Mónaco tuvieron en Francia el rango de príncipes extranjeros y sus esposas tuvieron su escabel en la Corte. Carlota de Gramont, fue quien ganó y no precisamente en batallas, estos honores para Mónaco.

Luis de Mónaco, desde su pequeño feudo, empezó a hacerse el ofendido. El rey indirectamente le rogó que no fuera ridículo, ya que pretender tener una esposa fiel, no era propio de señores, sino una vulgaridad de campesinos.

Carlota escribió en sus Memorias, “El señor de Mónaco, estaba cada vez más celoso. Primero tenía celos del rey, luego de los jóvenes atractivos, después de los feos, después de los viejos, luego de las mujeres, luego de mi familia, después de mi enano, después de mi perrita”.


Luis I de Mónaco

Presionada por su esposo, volvió a Mónaco pero nunca soportó vivir lejos de la pomposísima Corte francesa y los salones de Versalles, de modo que acabó fugándose de la fortaleza para regresar a París, donde continuó su relación con el Rey Sol.

Luis no se quedó a llorar, y pronto empezó una relación con Hortensia Mancini, duquesa de Mazarino, amante del rey de Inglaterra y por lo visto, según testimonios documentados de la época, amante también de Catalina-Carlota. Todo quedaba en familia.

Carlota acabó sus días en su pequeño reino, olvidada de la Corte. Contrajo una viruela, la cual, mal curada, degeneró en una horrible infección. Su bello rostro se transformó en una máscara ennegrecida y purulenta y victima de esta enfermedad falleció a los jóvenes treinta y ocho años.


Luis I falleció en 1701 y fue sucedido por su hijo Antonio I
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queenalix
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MensajeTema: Re: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   4/7/2011, 23:30

me encanta...bravo!!!!

al final son príncipes un poco por error y otro poco por amor....

pero desde hace años que cuidan su quintita así que bien merecido lo tienen

....................................................................................................................................................
Queenalix queen
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Dariusssssss
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MensajeTema: Re: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   4/7/2011, 23:42

Todavía no aplaudan ni ovacionen, que sigue...
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Dariusssssss
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MensajeTema: Re: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   5/7/2011, 16:08

La primera princesa monegasca

Bastante más hermosa que Catalina-Carlota fue su nuera, María de Lorena-Armagnac, esposa de Antonio I.


Antonio de Mónaco


María de Lorena, junto a su hermana,Carlota

El príncipe era alto, corpulento y atractivo, pero su mujer nunca lo quiso, así que terminó haciendo lo mismo que su predecesor: castigó a su mujer encerrándola en la fortaleza de Mónaco; ella respondió la ofensa creando un escándalo mayúsculo al acusar a su suegro Luis I, para entonces ya anciano, de haber intentado violarla.

Fruto de este escándalo fue devuelva a París, donde su padre la encerró en vida sin prácticamente dejarla salir de casa. Allí moriría en 1724, provocando con sus conflictos que la casa Grimaldi estuviese falta de un heredero varón, y Mónaco atravesara su primera crisis sucesoria. No había procreado más que seis hijas, y ningún varón.

A la mayor, la princesa Luisa-Hipólita de Mónaco su padre le explicó muy bien que no podría ser soberana. Las leyes se lo impedían, por ser mujer, pero la Corte tenía la tarea de encontrar para ella un consorte que fuera adecuado. Luis I le concedería el apellido Grimaldi y sería él, y no su mujer, el que llevaría las riendas del Principado.



El elegido, el Conde Jacques Goyon de Matignon, y la princesa se casaron en 1715. Pero pronto el adoptado consorte se dio cuenta de que se aburría mortalmente en Mónaco, y prefirió pasar temporadas cada vez más extensas en Francia. Muerto su padre Luis I, Luisa-Hipólita se apresuró a volver a la Roca para realizar los arreglos del funeral y, de paso, tomar las riendas del poder en Mónaco pese a que el heredero legal era su marido.

Tal cual lo temía Honorato, la princesa -única mujer que reinó en el minúsculo país- llegó al palacio de Mónaco, desoyó a los miembros mayores de su familia, ofendió a los consejeros, ignoró a los escasos pero aguerridos representantes del pueblo, enterró mal que bien a su padre y pretendió gobernar a su antojo. El vital consorte normando gastaba más tiempo en añorar Francia que en disputar la Corona a su esposa, por lo que al poco tiempo volvió a la iluminada París, dejando el campo libre a su codiciosa consorte.


Príncipe Jacques I de Mónaco

Eran tiempos en que la viruela era un terrible castigo que afligía a toda Europa y habría de cobrarse diez millones de víctimas a lo largo de todo un siglo. Y no solo alcanzaba a los pobres, sino también a los poderosos, y tal fue el caso de Luisa Hipólita de Mónaco. Llamado con urgencia, Jacques acudió desde París para asistir serenamente a la atroz agonía de su esposa, que murió luego de haber reinado 10 meses y 3 días de forma despótica y torpe.



Ante los acontecimientos el príncipe viudo no tuvo otro remedio que ceñirse la corona Grimaldi y sentarse al fin en el trono que, por ley, le correspondía, con el nombre de Jacques I. Apoyado en su sólido sentido común, su natural honestidad y sus buenos consejeros, los monegascos, sin embargo, no terminaron de tragar totalmente a aquel extranjeros que si bien se mantuvo firme en el trono durante un año, mantuvo su corazón en París. En 1732 abdicó en su hijo, el Príncipe Honorato III, y de él descienden los Grimaldi que gobiernan hoy el Principado de Mónaco.
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Dariusssssss
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MensajeTema: Re: LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas   5/7/2011, 16:10

El pobre de Honorato III tampoco se libró del infortunio sentimental que persigue a su familia. Se casó, obligado, con una bella madmoiselle María Catalina de Brignole-Sale, con cuya madre Honorato había compartido agitadas noches, pero terminó más que locamente enamorado. María, por el contrario, no estaba enamorada, y el matrimonio estuvo condenado a fracasar desde la noche de bodas.



Al descubrirla en una posada parisina compartiendo el lecho con un alto noble francés -el príncipe Luis José de Borbón-Condé- le dio tantos golpes que la princesa terminó tirada en el suelo, con unas costillas rotas. Le amarró las manos a la espalda con una soga y le prometió encerrarla. Dicho y hecho.

Durante largas semanas mantuvo a María Catalina encerrada bajo mil llaves, sin otros alimentos más que pan y agua. La ciega furia del primer día dio paso a un implacable y gélido rencor, y se cuenta que, para apaciguar su cólera, Honorato III sometía cada día a su esposa a castigos corporales acompañados de insultos y promesas de eterno castigo.

Con la complicidad de una de sus camareras, la malherida y desnutrida princesa consorte logró huir de su prisión, refugiándose devotamente en un convento de monjas agustinas. Desde allí, planteó la demanda de divorcio por malos tratos ante los tribunales de París.

Conocida la sentencia favorable, María Catalina abandonó el convento y Honorato perdió los estribos. Declaró a su mujer “en rebeldía contra la Corona de Mónaco”, la privó de sus títulos y honores y, con un odio sólo comparable a la intensidad con la que había llegado a amar a María, la condenó a muerte según la ley monegasca de alta traición. Ninguno de sus antepasados se había atrevido a tanto.
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Jaume de Ponts i Mateu



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MensajeTema: bueno...   7/5/2012, 13:01

Bueno..; ya sabrán {aunque constato que, insólitamente, NADIE acá lo comenta} que la púrpura monegasca acabó en poder del augusto padre del actual augusto titular del trono del principado porque, en fin.., los duques de Urach -rama desgajada de la Casa Real de Württemberg- NO pudieron combatir la desatada fobia anti-germana del momento (había terminado hacía bien poco la Grande Guerre) y los condes de Chabrillan -una de las MÁS respetadas familias patricias de la France de toda la vida-, a pesar de la durísima PROTESTA que hicieron llegar al canciller galo, NO pudieron evitar -¡ay, los INTERESES económicos!- que, pasando a tope y más de la INDIGNACIÓN de, SIN excepción, TODA la sangre azul mundial, se llevase a cabo "la IRRISIÓN de Mónaco" {como era tildada por en masse TODAS las Casas Reales -reinantes o no- y la aristocracia en pleno la tan ESCANDALOSA como INSÓLITA unilateral legitimación de la madre de S.A.S. Rainier III que, en realidad y a fin de cuentas, era no más que la BASTARDA que el calavera único hijo y heredero de S.A.S. Albert I había tenido con una, seamos caritativos.., empleada de club nocturno de Montmatre que, para más inri, era hija de unos que tenían una humilde lavandería allá por tierras argelinas y esposa evidentemente hiper-infiel de uno que hacía fotos para buscarse la vida}.

SÍ: a veces, damas y caballeros, la IGNORANCIA puede llevar, incluso a quienes hasta se atreven a hacer libros al respecto, a ¡SORPRENDERSE! de que, aun actualmente, a muchas Casas Reales y a muchísimos aristócratas comme il faut se les haga, ¡vamos!, MUY y MUY cuesta arriba dar siquiera el enterado a ciertas invitaciones remitidas por quienes ahora habitan, allá al ladito de la Rocher de Monaco, el magnífico Palais Princier.

Pueden, si lo desean, abundar en, por ejemplo:

http://www.my-forum.org/foro_154737/14_ ... _2506.html

Siempre, en cualquier caso, a su disposición, mes amis/es.

Jaume de Ponts i Mateu
jaumedeponts@terra.es
Lleida (Segrià)
-Catalunya/UE-
07/05/2012, 18'01 hs. p.m.
¡Oh, la HISTORIA!
http://www.foro.ws/foros.php?id=30282

post scriptum.- el hijo y sucesor de S.A.S. Rainier III lleva, como es lógico y natural, los mismos títulos que ostentó su augusto fallecido progenitor y antecesor {ergo, "S.A.S. el príncipe soberano de Mónaco, marqués des Baux; y, príncipe de Château-Porcien, duque de Valentinois, duque de Mazarin, duque de Mayenne, marqués de Chilly-Mazarin, marqués de Guiscard, marqués de Bailli, conde de Carladès, conde de Ferrette, de Belfort, de Thann y de Rosemont, conde de Torigni, conde de Longjumeau, conde de Clèdes, barón de Calvinet, barón du Buis, barón de La Luthumière, barón de Hambye, barón de Altkirch, barón de Saint-Lô, señor de Issenheim, señor de Saint-Rémy y sire -NO es correcto traducirlo- de Matignon" -en castellano-}, la augusta hija mayor lleva (desde 2005) el título de -en castellano- "S.A.R. la princesa de Hannover, duquesa de Brunswick y de Lunebourg, y princesa heredera de Mónaco, Gran Cruz de la Orden de Saint-Charles" y la augusta hija menor (desde 2005) ostenta el título de -en castellano- "S.A.S. la princesa Stéphanie-Marie-Elisabeth de Mónaco, condesa de Polignac y Commandeur -NO es correcto traducirlo- de la Orden de Saint-Charles"; y, ni los hijos/as de la augusta princesa hermana menor ni los/as hijos/as {salvo S.A.R. la princesa Alexandra-Charlotte-Ulrike-Maryam-Virginia von Hannover} de la augusta princesa hermana mayor del actual príncipe soberano monegasco gozan de NINGUNA titulación principesca o aun siquiera noble.
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LOS GRIMALDI, un cuento de princesas, brujas y piratas

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